Chile ha cambiado. Como Partido Por la Democracia hemos contribuido a la unidad nacional, el respeto a los derechos humanos, el funcionamiento de una justicia independiente; que hemos construido una democracia sólida, una economía eficiente, una política social más progresista, una cultura más abierta y tolerante, una infraestructura moderna y acuerdos internacionales que nos favorecen.
El PPD ha sido un actor relevante, inspirador y realizador de estos cambios, fundador y defensor de la Concertación; ayudamos al gran triunfo de Ricardo Lagos y al éxito de su Gobierno; participamos activamente en el triunfo de Michelle Bachelet, quien encarna muchos de nuestros valores, ideas y propuestas.
De esta forma se inicia mi propuesta para el PPD del período 2006 al 2008. Porque más solidaridad, más democracia, más libertad, menos discriminación, respeto a la vida, buscar los cuerpos de quienes han desaparecido son valores fundamentales. Quiénes hemos estado contra la tortura, el exilio, la muerte, hemos estado por defender la vida.
Al hablar ahora de eutanasia, estamos defendiendo el valor del derecho a discutir. Tenemos así una gran diferencia con la derecha, que cuando no le gusta algo quiere que no se hable de ello.
Cuando la derecha habla de temas valóricos está hablando de los valores conservadores. Debemos situar bien esta discusión: todos los chilenos tenemos valores pero hay valores distintos. Ellos no han querido la Ley de Divorcio, eso es un valor conservador. En el siglo XIX ellos no querían el Matrimonio Civil, hasta hace pocos años ellos querían mantener una diferenciación entre hijos legítimos e hijos ilegítimos. Entonces ¿de qué está hablando la derecha? La suya es la política conservadora, y eso también es autoritarismo.
Hoy estamos ante un Chile Nuevo. Necesitamos un PPD abierto, innovador, un nuevo PPD que haga suyas las preocupaciones reales de la sociedad, que sea la primera fuerza política del país.
Como lo hemos sostenido, el mejoramiento de la calidad de vida y de la participación ciudadana se verifica en la comuna. El discurso de la Presidenta Michelle Bachelet del 21 de mayo ha reforzado con claridad esta tendencia, al marcar una serie de políticas en esa dirección.
En esta oportunidad quisiera referirme a lo señalado en materia de vivienda y ciudad. En su discurso afirmó “queremos ciudades amables”, con una política de reducción drástica del déficit de viviendas del 20% más pobre de la población. Destacó además el mejoramiento de los estándares en la calidad de la reparación de viviendas, y el mejoramiento de casas y departamentos sociales aumentando su tamaño.
En este terreno, la clave de todo el pensamiento moderno es el barrio. Como la misma Presidente señaló, ello se debe hacer recuperando barrios consolidados pero deteriorados y reparando barrios patrimoniales. Así se produce el desarrollo de ciudades bellas, modernas, amables y equitativas. Este enfoque significa dotar a los municipio de mayores capacidades pare el diseño de barrios y lugares de recreación.
También en su discurso del 21 de mayo, la Presidenta Bachelet expresó que esperaba que en su mandato todas las comunas de Chile contaran con una biblioteca pública. Sabemos que hay a lo menos 100 comunas que no la tienen y hay que dotarlas de equipamiento adecuado, al estilo de lo que fueron las biblioredes, bien dotadas de libros y donde se instaló además acceso a internet para toda la población.
Agregó que en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes tiene que desarrollarse un centro cultural, esto es, una construcción que se abra a manifestaciones artísticas como la música, el teatro, y actividades intelectuales, entre otras.
Así se entiende la democracia moderna en los países desarrollados. Por tanto desde el punto de vista del Partido por la Democracia el liderazgo debe centrarse tanto política como económica, cultural y socialmente en la comuna.
A lo largo de Chile he recogido muchas opiniones y propuestas para renovar los partidos políticos y en
particular el Partido por la Democracia. En nuestros militantes conviven dos reacciones: por un lado, una desazón por la sensación de abandono y debilidad de dirección, falta de información, de relaciones y carencias de espacios de debates. Por otro, una esperanza y convicción de las posibilidades enormes del PPD de orientar el desarrollo de la sociedad chilena y de vincularse más estrechamente con todas las demandas ciudadanas.
De allí que la principal política que estimo indispensable impulsar desde el Partido por la Democracia - que creo que también es un proceso que deben vivir los demás partidos chilenos - es privilegiar el desarrollo de la comuna y en particular lo que podemos denominar la “democracia cercana”.
Esto quiere decir que las formas de participación en relación a los temas que afectan a la ciudadanía, en cada rincón de Chile se dan en el Municipio. Por eso propondremos un debate en cada comuna de Arica a Punta Arenas sobre los temas que deben ser reformados de la Ley Municipal para que se fortalezca la acción del Municipio.
Tal como ocurre en los países desarrollados, es urgente fortalecer en cada comuna las atribuciones recursos de los Alcaldes y Concejales; los espacios de participación ciudadana con el impulso a los presupuestos participativos; los lugares de resolución sobre materias vinculadas al desarrollo de la cultura, del entretenimiento, de la calidad de la educación; el diseño de la ciudad,
Esto significa un Partido que asume la autonomía en cada una de las comunas del país para asumir sus problemas y defender los intereses de los más débiles. El camino del desarrollo de la democracia chilena, una vez alcanzado los logros que nos impusimos en la lucha contra la dictadura, es afincar la democracia representativa y perfeccionar el funcionamiento de las instituciones nacionales.
Comienza ahora entonces la etapa de un reforzamiento de la democracia participativa a nivel de cada comuna de Chile.
Los avances logrados en democracia frente a los temas de los de los pueblos originarios han sido persistentes pero lentos. Debemos continuar con la política de apoyo económico-social, educativa y de reconocimiento de su identidad cultural y enriquecimiento de la sociedad chilena. .
Esa política no debe alterarse, aún cuando existan situaciones críticas como las que hemos vivido hasta hace unos días con la huelga de hambre de cuatro jóvenes mapuches que hace poco ellos depusieron.
En relación a esto último, a mi juicio la aplicación de la Ley Antiterrorista excede los límites que corresponden a un campo como éste. En este caso ha habido violencia contra la propiedad, no hechos de sangre, y por tanto corresponde una sanción firme, como a cualquier chileno. Sin embargo, el concepto de terrorismo existente en las leyes chilenas deriva de los tiempos de dictadura, en que había una mirada al terrorismo vinculada a las crisis políticas internas, a la reacción contra el orden dictatorial establecido. Eso no corresponde a lo que se entiende hoy por terrorismo, con características de crímenes de sangre contra inocentes, sin racionalidad alguna. Es necesario entonces una revisión de esta Ley, y su no aplicación a futuro en situaciones derivadas de conflictos sociales o políticos internos.
Simultáneamente, la norma propuesta por los Senadores Girardi y Navarro respecto a otorgar al juez facultades para que conceda la libertad provisional en determinadas circunstancias o en ciertos tipos de delitos debe ser revisada. Estas dos iniciativas deben ser un avance en la legislación chilena respecto a este tema.
En la línea fundamental el Gobierno de Michelle Bachelet ha planteado, tal como lo han hecho los gobiernos anteriores de la Concertación, la necesidad de modificar la Constitución e incorporar características de pueblo a los pueblos originarios, que por imposición de la derecha en la actual Constitución, quedó en población indígena. Esto tiene connotaciones evidentes sobre la identidad de la cultura mapuche.
En el campo económico-social, de tierras, de aguas, de apoyo productivo, de créditos a la agricultura, es preciso mantener y fortalecer el esfuerzo de CONADI. Especialmente en el campo educativo, debemos dar un salto mayor en programas interculturales bilingües, y el mejoramiento de la calidad de la educación en zonas rurales habitadas mayormente por mapuches.
Tenemos entonces diversas iniciativas que se han ido desplegando en el campo económico-social - iniciadas en el excelente trabajo encabezado por el Presidente Aylwin durante el período del Presidente Lagos sobre los pueblos originarios- con políticas tendientes a la mejor integración en igualdad de oportunidades, que hoy no existen.
Sin duda, las iniciativas ya mencionadas – modificación a la Ley Antirrorista y proyecto de Ley de los Senadores Girardi y Navarro - son muy importantes, y debemos saber quienes están o no de acuerdo. Para seguir avanzando aun falta recoger opiniones e iniciativas de la sociedad sobre nuevas políticas socioeconómicas y culturales.
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